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viernes, 28 de agosto de 2009

LOS OCHENTA MANDAN: LA WORKING GIRL

Si primero desgranábamos la década desde el punto de vista histórico y cultural, ahora toca hacer lo mismo con las pasarelas de otoño invierno 2009-10.
Os tengo que decir que llevo toda la semana haciendo una selección exhaustiva de las imágenes que os muestro a continuación, de ahí que no haya podido subir ni una pequeña entrada al blog, si a eso le sumamos que sigo de vacaciones y que la playa me tira un montón...
A lo que vamos. Los ochenta es la década de la WORKING GIRL por excelencia, y todo, absolutamente todo en moda gira en torno a la estética que requieren las mujeres para incorporarse a un mundo laboral copado por hombres.
No es la primera vez que las mujeres acceden al mundo laboral de forma masiva, esto mismo ya sucedió en el periodo de entreguerras (mundiales), pero en las otras ocasiones lo hicieron ocupando las vacantes que dejaban los hombres de sus familias muertos en combate o incorporándose a las fábricas en las que se pedía
mano de obra, y no se exigían estudios universitarios.

En los ochenta, el nivel de estudios de las mujeres se empieza a equiparar al de los hombres y, con ello, también aspiramos a ocupar puestos de trabajo bien cualificados y bien remunerados. Pero en el mundo
laboral mandan los códigos masculinos y nosotras los asumimos para no vernos fuera del sector. La película Armas de Mujer (Mike Nichols, 1986) refleja muy bien todo esto, junto con los deseos de ascender, no sólo de puesto de trabajo, si no también de estatus social. Os recuerdo la secuencia en la que Melanie Griffith
(Tess) transforma su look gracias al estupendísimo armario de su jefa (Sigourney Weaver), ¡¡el maquillaje y el corte de pelo!! Así, pone de manifiesto las diferencias estéticas que hay entre una "chica de barrio" y una chica "high class" preparada para ser aceptada por la clase alta del mundo de los negocios. Conclusión: "Si quieres trabajar en puestos de trabajo de dirección, tu look debe ser también el que corresponde". El mensaje esperanzador para todas es su negativa a dejar de lado su feminidad.

Bien, pues, aquí van las imágenes de las CLAVES ESTÉTICAS DE LA MODA DE LOS OCHENTA:

HOMBRERAS Y BLAZERS
Son más que una realidad. Nos gustan en blazers largos combinados con minifaldas, justo como se llevaban en los ochenta. Medias negras tupidas y sin brillos (los brillos hacen la pierna anchíiiisima) y taconazo, o con botas altas por encima de la rodilla, como vemos en la imagen del desfile de Yves Saint Laurent. También hombreras un tanto galácticas en chaquetas cortas y semientalladas que proponían Thierry Mugler y Claude Montana, máximos representantes de las siluetas en V y las hombreras galácticas. En el caso de los blazers largos, hay menos posibilidad de que pasen de moda y aguanten más de una temporada, incluso alguna de nosotras podemos rescatar del armario de nuestras madres o hermanas mayores buenos ejemplares. Pero la moda es caprichosa y ¿quién se va a resistir a tener algún ejemplar fantasioso y galáctico en el armario?
CINTURA MARCADA
Ya avisó la pasada primavera: cinturitas de avispa bien marcadas. Este es el look que vi en París por dos ocasiones y era llevado por chicas que no pasaban de los veinticinco años: falda lápiz con la cintura alta y bien marcada y camisa blanca, como la propuesta de Stefano Pilati para Yves Saint Laurent. Preveo los gimnasios llenos y a un buen número de mujeres a dieta para enfundarse en esta prenda que llevaba décadas olvidada en el fondo del armario. Pero ¿Karl Lagerfeld no adelgazó 30 kilos para poder ponerse los trajes de chaqueta de Hedi Slimane? Como él bien dijo: "Además, he ganado en salud porque la dieta ha sido controlada por mi médico ¿qué mas da si lo he hecho por los trajes de Slimane o por otro motivo? El caso es que ahora estoy mucho mejor." Me parece que me voy a apuntar a esta forma de pensar.
MASCULINO
El traje de chaqueta con pantalón se estiliza respecto a las proporciones que se llevaron en los setenta. El pantalón pitillo alarga la figura y los taconazos salón terminan de conformar unas piernas interminables. La americana ligeramente entallada, sin camisa debajo para no tener que romper la estética durante la jornada laboral. Encima, un buen abrigo o gabardina, el pelo muy bien recogido en una coleta o moño bajo, fondo de maquillaje y mucha máscara de pestañas, para feminizar el look. Afortunadamente, es un estilismo a prueba de décadas, como vemos en la imagen del desfile de Michael Kors.
SHOCKING PINK O ROSE ADDICT
Los rosas vivos, fucsia y magenta, junto con el verde, naranja y amarillo flúor vivieron una década de reinado en el pantone cromático de unas cuantas temporadas. ¿Qué puedo decir de este tono que no haya dicho ya en anteriores entradas? Es el color emblemático de la firma Yves Saint Laurent, pero en los ochenta, es Versace el que envuelve en este pantone a las top-models y las consagra como lo que son: diosas de la belleza, por eso he elegido esta imagen de su desfile.
Aviso: favorece a todas las pieles y colores de ojos y ¡¡crea adicción!! A partir de ahora, lo voy a denominar Rose Addict, porque no se me ocurre un nombre mejor.
ROJO Y NEGRO
Lo veíamos en la entrada anterior con la imagen del desfile de Dior inspirado en los arlequines de finales del siglo XIX. Pero el rojo y negro bicolor también tuvo en Franco Moschino otro de sus mejores representantes. ¿Os viene a la memoria su fragancia Cheap&Chic y la Olivia de Popeye? Cuando hablaba del humor en la moda de los ochenta también me refería a este creador (fallecido por sida en 1994). Sus propuestas siempre estaban llenas de guiños a la antimoda y eran fresquísimas, por eso toda una generación de gente muy joven lo tuvo claro al identificarse con él. ¿Veis a lo que me refiero con esta imagen?
PATA DE GALLO
En 1989, el diseñador francés Marc Boham se retiraba de Chez Dior y le cedía el puesto al diseñador italiano y arquitecto Gianfranco Ferre, convirtiéndose en el primer diseñador elegido por Bernard Arnault. Ferre, en su primer desfile, rindió un homenaje a la época de mayor esplendor de la firma francesa, los años cincuenta, con los trajes corolle y el uso característico de la "pata de gallo" en blanco y negro. El británico Alexander McQueen hace lo mismo esta temporada y eleva la tendencia al grado superlativo dejando creaciones tan soberbias y espectaculares como esta. ¡Larga vida a la pata de gallo y al tweed!
CUERO
En la década de los ochenta, la firma española Loewe marcaba la pauta en el diseño de moda en piel con su napa y ante, ambos espectaculares. Entre la imagen de Linda Evangelista de la anterior entrada y esta de la pasarela hay veinticinco años de distancia y muchos puntos en común, como es el color negro de ambos looks, así que, no he podido resistirme a la evidencia y aquí os la muestro. En esta temporada, las firmas Hermés y Louis Vuitton también nos recuerdan sus orígenes y su posición en el trono de la creación de moda en piel.
MINIMAL
Prendas desestructuradas, casi sin costuras en las que la clave está en el corte del tejido y negro, mucho negro totalmente ajeno al punk. Maquillajes neutros y un tanto sombríos. Más cercano del movimiento existencialista francés de los sesenta de lo que ninguna otra corriente estética ha estado nunca. Martin Margiela y Dries Van Noten son su mejor representación, pero o es el único, la alemana Jil Sander dulcifica un tanto la tendencia. En Estados Unidos, Calvin Klein representa como nadie ese gusto por la simplicidad de los americanos de origen europeo y los japoneses Issey Miyake y Yamamoto terminan por convertir el minimalismo en tendencia global del primer mundo. En España, sus mejores representantes serán sin duda alguna, Adolfo Domínguez y Jesús del Pozo.
PUNTO
Las creaciones de los diseñadores belgas como Jil Sander, Dries Van Noten o Martin Margiela destacaban su calidez y lo hicieron estandarte característico de sus diseños. Exactamente igual que ahora. ¿Cómo se llevó entonces? En jerseys y chaquetas amplias, tonos ocres, empolvados, grises y toda la gama de los neutros tan característicos de sus propuestas, sobre faldas lápiz por debajo de la rodilla o pantalones amplios (que no campana) inspirados en la década de los cuarenta. Transmiten calidez y una forma muy particular de entender el lujo, como algo que se siente sobre la piel y totalmente alejado de la ostentación. Más minimal imposible. La imagen del desfile de Dries Van Noten podría estar sacada de los desfiles de esa década, pero no, es de este otoño.
STRECHT
La Lycra Du Pont saltó de la ropa deportiva a la moda y se convirtió en una de las claves más importantes de la estética del momento. Se trata de un tipo de hilo patente de la firma mencionada que estaba presente en, prácticamente, toda la ropa de esta década, desde el punto hasta los vaqueros. Todo tenía un porcentaje de Lycra para que la ropa fuera más confortable y se adaptara mejor al cuerpo. Estefanía de Mónaco lanzó los leggins con su firma de ropa de baño y deportiva Pole Position, pero no fue la única. Sin, duda alguna, el diseñador Azzedine Alaia se revelaba un auténtico maestro en el arte de mezclar tejidos de Lycra y crear prendas espectaculares que resaltaban la figura de la mujer con un gusto impecable. Eso sí, estas prendas precisaban un cuerpo 10 bien formado en el gimnasio y dieta saludable.
La imagen del desfile de Sophia Kokosalaki es el mejor ejemplo que ilustra la tendencia vista desde la actualidad: leggins + minifalda y punto de algodón, cintura marcada, cazadora de piel y hombreras. Más ochenta no puede ser.
GLAM ROCK
La cazadora Perfecto que tan bien llevara Marlon Brando en Un tranvía llamado Deseo (Elia Kazan, 1951) vivió en los ochenta uno de sus mejores momentos por obra y gracia de los grupos de rock y heavy metal. Como la lista es larga, sólo quiero destacar el look de las reinas de la música más cool de la década, Deborah Harris o Blondie, Crissie Hynde de Pretenders y Annie Lenox de Eurithmics, Klylie Minogue y por supuesto, Madonna. Todas ellas combinaron una Perfecto en sus looks de escena, cada una con su estilo. Marc Jacobs se ha inspirado en ellas y no sólo ha elegido a Madonna como musa de la campaña de publicidad de Louis Vuitton, sino que le ha dedicado varias salidas de su desfile, como vemos a continuación. Las botas altíiisimas también son otro guiño a la década.
DISCO FEVER
En los setenta, con Studio 54 se iniciaba la cultura de club nocturno. Primero, como casi todo, comenzó en la élite cultural neoyorkina y enseguida trascendió al resto del mundo. La película que mejor ha reflejado el tema es, sin duda, Fiebre del Sábado Noche (John Badham, 1977). Pero en los ochenta, se da una vuelta de tuerca más en lo que a estética se refiere. Las bolas de cristal discotequeras propician el uso de tejidos brillantes para la noche y todo se vuelve glitter. Las discotecas son las válvulas de escape de estas working girls. Por si alguna no ha visto Doble Cuerpo (Brian de Palma, 1984), se la recomiendo mucho porque el director hace una magnífica interpretación de lo que fueron los clubes ochenteros con la adaptación que hace Frankies goes to Hollywood de su tema Relax. Los dos colores reyes de la pista son el negro y el azul Klein. Las prendas: pantalones ceñidos (nada de campanolas) y tops también ceñidos que marquen bien los hombros. Justo como la imagen del desfile de Balmain que veis a continuación. Literal.
LA VIDA PROFESIONAL
Pero ahora estamos terminando la primera década del siglo XXI y la crisis acecha en cualquier esquina. La incorporación de las mujeres al mundo laboral en estos treinta años está muy repartida en todos los sectores, tanto laborales como sociales, y a estas alturas de la película ¿Quién de nosotras no es una Working Girl? El mundo de la moda lo sabe, por eso amplía su mirada a todas las profesiones y a todas las clases sociales. Los temas que han recogido el testigo son los que se indican a continuación
EJECUTIVA
¿Qué me pongo para ir a trabajar? Es la eterna pregunta que nos hacemos todas alrededor de las 7,30 h de la mañana. O antes. A esas horas, la inspiración suele estar dormida pero nosotras necesitamos respuestas rápidas, de ahí que el fondo de armario y pensarlo bien el día antes facilite tanto la vida.
La propuesta de Loewe nos muestra lo versátil que son las camisas bien llevadas con faldas y el buen papel que juegan los accesorios bien elegidos. Impecable.
LOS MONOS DE TRABAJO
Desde el invierno pasado, los monos vienen pisando fuerte, tanto como lo hicieron veinticinco años atrás. Este verano los hemos visto en las tiendas con escote palabra de honor y cintura bien marcada, mejor en negro, pero también en grises y blanco. El mono de trabajo se volvió fashion gracias a la película Flash Dance (Adryan Line, 1983). Es la otra Working Girl.
Esta temporada lo vais a ver en ante y tejidos tecnológicos que permitan una buena transpiración y faciliten los movimientos del cuerpo, como este de Chloè.
PILOTO DE AVIONES
Las grandes pioneras de la aviación rompieron todo tipo de tabúes, como Amelia Earhart (1897-1937) en la década de los treinta. También en los ochenta en la película Top Gun (Tony Scott, 1986) se mostraron mujeres capaces de competir en los aires con los hombres y pudimos ver a una Kelly McGillis como profesora de pilotos, sin que se le moviera un sólo cabello de su melena, haciendo temblar al mismísimo Tom Cruise. Me viene a la cabeza la teniente Rocío González, que el año pasado se convertía en la primera mujer número uno de su promoción de pilotos de caza de la Academia General del Aire. Y no es un personaje de ficción. El desfile de Hermés es un homenaje a todas estas pioneras. ¡¡Va por ellas!!
MOTERA
También ahí nos hemos hecho con los mandos, sin abandonar el glamour. Sobre todo si el casco y el chaleco lo diseña Karl Lagerfeld.
ESTUDIANTE
En los ochenta, Marithé & François Girbaud era una de las firmas sport chic preferidas por las estudiantes, junto con Benetton, Levi's, Mango y Privata, con la que se afrontaban las jornadas en la universidad. Afortunadamente para todas. Y van a seguir siéndolo con propuestas tan frescas y creativas como las de la imagen que vemos a continuación.
Y hasta aquí la moda. Muchas gracias por compartir conmigo este repaso que le hemos dado a la estética de los ochenta actualizada con las pasarelas otoñales. La próxima entrada hablará sobre el maquillaje y el cabello ochenteros y su versión actual, y con ello, acabaremos el análisis de una década que promete quedarse unas cuantas temporadas. Aunque no sólo de los ochenta viven las pasarelas. Otras tendencias tampoco tienen desperdicio.
Próximamente, en Beautyvictim.

lunes, 24 de agosto de 2009

LOS OCHENTA MANDAN

A principios de agosto, con el cambio de banda sonora de mi blog a la que titulé La Bola de Cristal en homenaje al programa con de TVE que marcara todo un hito en la década de los ochenta, os anticipaba lo que estaba por llegar para ese otoño. Curiosamente, la música hacía referencia al verano. Nada era gratuito. Los ochenta mandan.
Vaya, parece que los diseñadores por fin han cogido la década por donde la tenían que coger, tras varias intentonas en temporadas pasadas en las que estaba demasiado mezclada con reminiscencias setenteras, o era demasiado gótico, que no punk, y con interpretaciones poco fieles al original.
Pero ahora sí, ahora va en serio y lo he podido comprobar viendo las pasarelas internacionales, por un lado, y por otro, observando la forma de vestir de las chicas más jóvenes en la calle:
camisas largas o medio vestidos que se ciñen a la cadera con un cinturón ancho sobre pantalones pitillo o leggins y botas altas. Blazers largos que tapan shorts, faldas con la cintura alta y blusas blancas semientalladas (esta pasada primavera vi en París dos chicas, por separado, de entre 23 y 25 años con ese look y enseguida me di cuenta de que esta propuesta sería una de las claras triunfadoras del otoño), grandes pendientes... Más "ochenta", imposible, y eso me da la medida de lo mucho que va a calar la estética de esta década para este otoño.
Hay una cuestión de fondo sobre la que no he leído en ninguna revista de moda. Nadie ha hablado del humor con el que se vivió la moda. Santiago Auseron, desde Radio Futura, cantaba: "Y yo caí enamorado de la moda juvenil"; Vicky Larraz con Olé Olé
proclamaba su manifiesto: "No controles mi forma de vestir por que es total"; y Mecano, daban permiso para ser vistos: "Mira ahora, ya puedes mirar que ya me he peinado a la moda y tengo un aspecto que vas a alucinar". La noche mandaba en la movida madrileña, aparecieron las denominadas "tribus urbanas" y la moda recuperó algo esencial que había perdido en los setenta: ser proclama de una corriente estética liderada por jóvenes: punk, pop-glam, hard-rock, heavy-metal, ska, pijos y rockabillies, muy distintos entre sí, y con un look muy pulido en cada caso, fueron los más representativos.

Pues con ese humor se llevaban las grandes hombreras muy bien definidas en las propuestas de Thierry Mugler, el color negro mezclado con los tonos flúor o los total looks fluor
monocolor popularizado por Benetton, el mix rojo y negro, el fucsia o shocking pink emblemático de
Yves Saint Laurent, las prendas de piel (influencia del buen momento que vivió Loewe, su napa y su piel ante oro) en pantalones, faldas y
cazadoras Perfecto, las cinturas altas ceñidas con cinturones anchos, las botas de mosquetero, los leggins (negros, siempre) que popularizó Estefanía de Mónaco con su firma Pole Position (sí, ella fue la creadora de esta prenda), la pata de gallo grande en blanco y negro de Dior, el tweed de Chanel, los pailletes y purpurinas nocturnos (y diurnos en el metro de vuelta a casa tras una noche loca en el after), los jerseys de punto mohair talla XXL y manga japonesa de Jil Sander, la lycra de los vestidos
ceñidos de Azzedine Alaïa, y los excesos de todo tipo representados por Gianni Versace. Sí, fue él quien decidió reunir en un mismo desfile a las top-models del momento y de un sólo golpe de efecto recuperó el glamour, que andaba huérfano en clara búsqueda de dueño. Los zapatos de salón vivieron un momento esplendoroso, pero jamás, jamás fue trendy llevar calcetines con este tipo de calzado en los ochenta, por mucho que Gianni se empeñara.


Sigamos con los excesos en maquillaje y pelo. Nada de sólo ojos o sólo labios: las cejas anchas de una jovencísima Brooke Shields que asomaba desde la portada de Vogue París en noviembre de 1982, fotografiada por Helmut Newton, párpados bien cargados de sombras de ojos, colorete pronunciadísimo y labios muy perfilados y llenitos de color, cabellos cortos o largos cortados en capas para potenciar el rizo y bisutería tamaño XXL, sobre todo los pendientes.

El cine de Hollywood le había dado una clara patada en el trasero a los papeles protagonistas femeninos en la década de los setenta mostrando un modelo de mujer "afeada". Las actrices se habían quedado relegadas a meras acompañantes de sus oponentes masculinos. Atrás quedaban esas heroínas de los años cuarenta y cincuenta en las que ellas eran capaces de conseguir cualquier cosa, siempre impecables y mostrándose inteligentes. De repente, el cine las dejó mudas y se cebó mostrando violencia de cualquier tipo explícita contra el género femenino. Terrible y vergonzoso, por lo que no le voy a dar más notoriedad, ni nombres de películas, que la publicidad está muy cara, pero si alguna tiene curiosidad, que me envíe un correo y le contesto personalmente sobre este tema.
Esto hizo que las tops-models recogieran el relevo el glamour de forma magistral conscientes de su influencia y de lo mucho que ganan las firmas de moda cuando aparecen ellas en sus campañas. Está claro, ellas venden más y comunican mejor. Ojo, fue Christy Turlington y no Linda Evangelista la autora de la frase: "No me levanto de la cama por menos de un cien mil dólares". Y fue la propia Linda quien lo desmintió en una rueda de prensa que dio en España en la que estuve presente.

Y si empezaba la entrada hablando de música en español, ahora le toca al panorama internacional. La música es otro de los bastiones del glamour ochentero dejándonos joyas audiovisuales con el auge de los viodeoclips.
Además del famoso Thriller de Michael Jackson, que marcara a más de una generación, Bryan Ferry con su banda Roxy Music, David Bowie, Madonna, Prince, Ultravox con su magnífico "Viena",




y un Robert Palmer "cañonazo" rodeado de modelos irrumpían en el panorama de la moda y la música en un acto de clara rebeldía ante el aburrimiento del hippismo trasnochado de los setenta que derivó en un folk más aburrido todavía porque se dejó todo atisbo de glamour en el camino. Ese es uno de los pecados mortales en los que no puede caer ninguna corriente estética que se precie: la falta de glamour. Y lo hicieron el cine y la moda de los setenta a la vez. Imperdonable.

Pero ellos no, ellos destilaban glamour por los cuatro costados e imponían su estética al mundo de la moda. Fijaros bien en el maquillaje de la portada del disco. Exactito a algunas propuestas que se han visto en las pasarelas. Le dedicaré una entrada al tema porque es "la tendencia".
Adryan Line, visionario curtido en el mundo de la publicidad, irrumpe en el mundo del cine con Flash Dance (1983) y Nueve semanas y media (1986). Ya con la primera utiliza la forma de narrar de la publicidad con estética muy pulida y nos cuenta una historia de una cenicienta moderna anticipando una de las tendencias que dominaría la década: la Working Girl. Recoge el testigo que dejara Fama de Alan Parker en 1980 y vuelve a llenar los gimnasios y las academias de baile.
En el segundo caso, cuenta una historia turbia bajo la estética minimalista de Calvin
Klein, Donna Karan, Jil Sander, Dries Van Notten o Rei Kawakubo. Pero lo más importante, nos descubre a una Kim Bassinger que se convierte en icono de la década y nos deja una de las secuencias de streaptease más memorables de la historia del cine.
Purple Rain (Albert Magnoli, 1984) y Buscando a Susan desesperadamente (Susan Seidelmann, 1985) funden la música y la estética de los ochenta mejor que nadie. Os las recomiendo a todas las que no las hayáis visto. Pasaréis un buen rato, además.

Por fin, con Armas de Mujer (Mike Nichols, 1988) el cine se reconcilia con los papeles femeninos con una Melanie Griffith afirmando: "Tengo una mente para los negocios y un cuerpo para pecar". ¡Vaya, una mujer completa! O casi, lo dejo a vuestro criterio.

Bien, pero, eso fue hace veinticinco años. Ahora ¿sabremos reinterpretar la vuelta de tanta hombrera y tanto exceso sin perder la identidad proNegritapia de la década en la que vivimos? Porque no sólo de los ochenta viven las pasarelas de este otoño. Me sigo preguntando ¿qué es característico y propio de
esta primera década de milenio con tanta revisión sesentera, setentera y ochentera que se han sucedido a velocidad de vértigo? Y ¿con qué nos identificarán las generaciones futuras interesadas en esto de las tendencias?
Mientras, espero con cierto excepticismo la vuelta de los "ochenta" y su consabida aceptación por el público general, o sea, todas nosotras. No os olvidéis que es una década controvertida, criticada, odiada y ahora, imitada hasta la saciedad. Pero ya sentenció Cocó Chanel: "SÓLO SE COPIA LO QUE SE AMA".
Muchas gracias por compartir conmigo este pedacito de la Historia Estética de la Moda. Me ha faltado hablar del papel fundamental que desempeñaron los fotógrafos y las revistas de moda en esa década, pero eso es otra historia.
Próximamente, en Beautyvictim.

viernes, 21 de agosto de 2009

VERANITO Y PREMIOS MEME

Reconozco que no me estoy prodigando mucho durante este verano, pero... las vacaciones son las vacaciones y sólo tengo ganas de playa, sol y salidas nocturnas. Normal ¿verdad? Vosotras también, diréis. Aunque ya empiezo a restringir mi exposición al sol porque estoy demasiado bronceada.
Aquí os dejo unas imágenes fantásticas de Sasha Pivovarova en la campaña Sun Sensitive de Biotherm, muy recomendada para las pieles sensibles y con intolerancia a la exposición solar. Tenía ganas de publicar la imagen por lo placentera que resulta y porque esto es a lo que me estoy dedicando desde que estoy de vacaciones.
PROTECCIÓN FACIAL SPF 50+, LECHE SOLAR PIELES SENSIBLES SPF 50+ Y CREMA SOLAR PIELES SENSIBLES SPF 50+
Y la campaña Golden Caresse de Germaine de Capuccini, realizada por el fotógrafo español Rafa Gallar con la top model Irina Sheik como imagen. Es para recordaros que ahora que la piel está ya más tostadita por el sol, conviene extremar precauciones e incluso aumentar el factor de protección solar si no queremos verla hecha una uva pasa este otoño, porque es sol encima de más sol. También quería compartirlas con vosotras porque me parece que Rafa Gallar ha hecho un trabajo estupendo. Sus imágenes siempre son sugerentes y están llenas de sensualidad; son una mezcla perfecta entre lo sexy y lo elegante que hacen que la foto vibre. ¿A vosotras qué os parece?

CREMA SOLAR DE PROTECCIÓN ANTIEDAD SPT 50 +
STICK PROTECTOR ZONAS DELICADAS SPF 50+ (labios, nariz, orejas, párpados y manchas)
Tampoco quería dejar pasar la ocasión de subir al blog los premios que me ha dejado Mónica de Secretos de Belleza, y agradecerle mucho, mucho estas menciones y la cantidad de firmas de maquillaje que nos descubre cada día. Los premios siempre me hacen una ilusión tremenda.


Estas son mis nominadas: Belleza en Vena, Superficiales, Fashion and Beauty Now, La Joya de la Corona, Belleza Pura, Imelda y sus zapatos, Miss Princess Makeup, y Beauty Saves de Day.
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