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DENTRO DE TU CORAZÓN ESTÁN TUS SUEÑOS

No sé si creéis en los Cuentos de Navidad pero hoy quería contaros uno.

Desde hace un montón de años (muchos, muchísimos), cuando pasábamos del 15 de noviembre, más o menos, comenzaba a ponerme de mal humor pensando en la llegada de la Navidad. Me sentía totalmente agobiada y de mal humor por miles de motivos. Sólo veía obligaciones y ningún disfrute de nada, y no levantaba cabeza hasta el 7 de enero (y no porque comenzaran las rebajas, precisamente, que también). La luz de enero me devolvía el buen humor porque su luz es muy blanca, muy pura y cuando luce el sol, el cielo tiene un azul muy bonito. Esto es por efecto de la inclinación de la Tierra respecto al Sol, que produce rayos mucho más oblicuos que en verano, y nada más; pero a mi me gusta.

Cuando tenía 26 años trabajaba en unas oficinas como administrativo con un horario de 7,30 a 14,30 h. Tenía una cierta flexibilidad en la hora de entrada. Podía llegar a trabajar a partir de las 7,00 y salir del trabajo a partir de las 14,00 h y eso me venía muy bien porque me permitía llegar a tiempo a las clases de ballet en el estudio de Giorgio Aresu ¿os acordáis de él? Si os acordáis de Giorgio Aresu es que habéis sobrevivido a los 80′.

Mi ilusión desde bien pequeña era ser bailarina, pero de ballet clásico. Empecé a tomar clases con 4 años, pero como no pudo ser por las circunstancias, me conformaba con acudir a clases de baile y entregarme en cuerpo y alma a disfrutar de lo que más me gustaba. Tomaba clases de todo: clásico, jazz, claqué… Todo lo que podía permitirme con mi sueldo, bien pequeño, por cierto. Tres días a la semana, cuatro horas y media de clases y con eso, me quitaba el “mono” que tenía.

Mi pasión por la danza convivía con mi pasión por la fotografía y el cine. A los 13 años me compré mi primera cámara de fotos, con la ayuda económica de uno de mis hermanos, que me dio un poco de dinero que me faltaba y que me hizo muy feliz. Me compré varios libros sobre técnica fotográfica y fotografiaba todo lo que se me ponía por delante. Os aseguro que es un vicio mucho más caro que el del maquillaje, pero necesitaba experimentar, ver a través de la cámara, mostrar una realidad que a los demás se les había pasado desapercibida… buscaba la belleza de las cosas, de los objetos, de las personas, de la naturaleza, de las ciudades y de las situaciones cotidianas. Y por último, me afición a escribir y a contar historias. Desde los 12 años vengo haciéndolo, ya sea en forma de cuento, diario, como periodista o ahora, con el blog.

LA FOTÓGRAFA ANNIE LEIBOVITZ

Durante muchos años he compaginado todas estas pasiones. Unas veces la balanza se ha inclinado más hacia el baile, sobre todo cuando acababa de cumplir los 20 años porque pensaba que todavía era posible hacer  realidad mi sueño de ser bailarina. No contaba con las lesiones, las caídas, las tendinitis, la necesidad de ponerme a trabajar para pagarme mis estudios y mis gastos, y la necesidad de seguir con la fotografía, pero mucho más en serio que hasta entonces. Pero en realidad, todo lo que me pasaba es que no creía nada de nada en poder conseguir mi sueño de ser bailarina. NO CREÍA EN MÍ, así de simple. Y después, la balanza se inclinó definitivamente por la fotografía.

LOS BAILARINES FRED ASTAIRE Y GINGER ROGERS

Aunque en realidad, no me daba cuenta de que mi verdadera obsesión era, en realidad, UNA: la búsqueda de la belleza a toda costa, y esta tenía varias caras: el ballet (y por extensión, también la música), la fotografía, el cine, el arte y la moda. Y empezaba a atar cabos sueltos: fotografiaba espectáculos de danza cuando podía, maquillaba a mis amigas y a mis hermanas para que hicieran de modelos en mis fotos (¿os suena esto de algo? sé que más de una hace lo mismo), hacía yo misma los estilismo revolviendo en sus armarios y en el mío; compraba algunas prendas de ropa que me daban mucho juego en las fotos; tenía un montón de sombras de ojos, barras de labios, coloretes, máscaras de pestañas… (Sí, me consta que todo esto os suena a muchas). Quería ser fotógrafa de moda. Lo veía menos arriesgado que bailarina por las lesiones, pero tampoco creía demasiado en mi, aunque lo vi más posible y decidí enfocarme mucho más en esa profesión.
IMÁGENES DE DONNA TROPE

Sin dejar del todo las clases de baile, me dedicaba mucho más a estudiar mi carrera (CC. Imagen en la Complutense). Alguna vez os he comentado que durante el tiempo en el que escribía la tesis doctoral no hacía más que preguntarme si lo que estaba escribiendo le iba a interesar después a alguien o no, peor tenía una sensación de que debía continuar ese camino porque era el único posible para mí. Porque cuando me aburro de un trabajo, acabo dejándolo o acabo mal, directamente. Porque necesito que cada día sea un nuevo reto diferente, precisamente para no aburrirme, para no dejarlo todo por aburrimiento y mirar en otra dirección porque he encontrado algo que me interesa más. Es una especie de adicción. Y eso que soy una persona muy disciplinada y llevo fenomenalmente bien la rutina del día a día. Pero no puedo evitarlo, si el aburrimiento se instala en mi vida, se acabó todo. Pierdo el interés y no hay nada más que hacer.

No lo demuestro, pero voy desapareciendo hasta que ya no estoy. O huyo de golpe. He reaccionado así según en qué ocasiones. Necesito soñar para sentirme viva, para mantener el interés. Y lo que tienen los años, la formación y la experiencia, es que ganas en confianza en ti misma, en seguridad. Sabes lo que no quieres, que no es poco, y empiezas a perfilar mejor lo que quieres de verdad y cuál es tu verdadero camino para no aburrirte y para no convertirte en una persona gris. Y el único camino posible es el que te indica tu corazón.
IMÁGENES DE DONNA TROPE

Encontrar el de cada una de nosotras es tan fácil, o tan difícil, como mirar hacia dentro y tener fe en nosotras mismas. Es muy posible que si hubiera confiado más en mis posibilidades como bailarina, ahora sería maestra de danza, muy posiblemente, porque tengo afán por enseñar, ya lo he comprobado durante mi paso por la Universidad y desde entonces, nunca he dejado de dar alguna clase que otra.

En lo que sí creí al 100% fue en mí misma al otro lado de la cámara, ya sea durante los años en los que trabajé como directora de edición gráfica en Vogue, llevando a cabo producciones de belleza para diferentes revistas como Vanidad o View of the Times, o ahora, con el blog. Especialmente, el blog.

KEIRA KNIGHTLEY EN LA PUBLICIDAD DE COCO MADEMOISELLE

Ese “mirar hacia dentro de nosotras mismas” es un ejercicio que vengo haciendo desde hace ya cuatro años, y me parece que me ha brindado la oportunidad única de mirar más y más hacia dentro, a la vez que miraba hacia fuera, hacia vuestros blogs y me encontraba una y otra vez con espejos de mi misma en los que mirarme. El ESPEJO ha sido el gran tema sobre el que ha girado todo mi trabajo desde siempre, y también desde el blog. Pero no voy a volver a hablar de ello porque esta entrada es para otra cosa. Me viene bien mencionarlo, y ya.

Quiero retomar el hilo con el que empecé al principio de esta entrada: mi tristeza, mi enfado y mi impotencia ante la inevitable llegada de la Navidad y el título de la entrada



Pienso que la cumplir años tiene que servir para algo y considero que he conseguido mantener un equilibrio entre lo maravilloso que es soñar despierto, tener ilusión y tener fe en uno mismo, con lo saludable que es tener los “pies en la tierra” y una buena base de formación, que no es sólo la del colegio y posterior Universidad, sino la que te “curras” tú mismo después. Y eso es un trabajo de crecimiento personal.

Que yo sepa, los trabajos de crecimiento personal son dolorosos porque remueven mucho por dentro e incomodan bastante, pero después, son una pasada porque te sientes renovada, te sientes mucho mejor, ganas en confianza en ti misma, y por extensión, también en poder (entendiéndose como “poder” la capacidad de realizar algo, que te suponga un reto que asumes porque “te sienes capacitada para llevarlo a cabo”). Mi frase es YO PUEDO… hacer cualquier cosa porque no me pongo ningún obstáculo que me lo impida, he dejado mis miedos detrás.

Se trata de vivir sin miedo. Sin miedo a ser auténticos con nosotros mismos y con los demás. Aceptando lo bueno y lo malo, porque es lo que somos. Sin miedo a mirar hacia dentro, hacia nuestro corazón porque sí nos vamos a gustar. Sin miedo a ser feliz, porque estamos en nuestro derecho de serlo y se nos olvida con demasiada facilidad. Sin miedo a la vida, en resumidas cuentas.

Es entonces cuando nos encontramos con nuestro corazón, otra de mis obsesiones gráficas que me acompaña desde siempre. Siempre tengo un broche o un colgante en forma de corazón (de hecho, creé un MEME que se llamaba Pasión por la belleza cuya imagen era  esta; no sé si recordáis la imagen, pero era esta) .

En el corazón es donde está nuestro camino, el único posible que nos lleva a la felicidad. Eso que se entiende como “felicidad del corazón”. Hay quien juega con ventaja, son aquellos que escuchan su verdadera vocación bien pronto, desde niños. Pero no todo el mundo tiene esa suerte.

Aunque en realidad, lo que escucharon desde el fondo de su corazón fueron dos palabras: TÚ PUEDES. Y creyeron en ellas, creyeron en ellos mismos al 100%. Su camino hacia el éxito en la consecución de sus objetivos, sin duda alguna, es mucho más rápido y directo que el camino de quienes no tienen fe en sí mismos.

Siempre que pienso en este punto me viene a la cabeza una frase de nuestro piloto de Fórmula 1, Fernando Alonso: ¿No se han cumplido todos tus sueños? ¿Cuándo dejaste de creer en ellos? Suscribo esta frase y pienso en mí misma cómo yo solita impedí realizar el sueño de ser bailarina. Después, pienso en la trayectoria de Penélope Cruz y la anécdota con el vestidazo de Balmain que llevó cuando recibió el Oscar. La propia Penélope ha reconocido la eficacia de la meditación para afianzar sus objetivos y cómo mediante la visualización de ella misma consiguiéndolos ha sido decisivo para su carrera como actriz. Ella quería llegar a Hollywood y ganar un Oscar y lo ha conseguido. No abandonó nunca su sueño de niña.

Y ahora, vuelvo otra vez al espejo y, con esta idea, a esta foto mía a los 26 años que ha interpretado mi querida amiga DELIA, de RECIÉN LLEGADA, (a quien quiero y admiro) con el rosa con el que baña sus fotos en su blog. Quiero darle las gracias públicamente por este impresionante regalo que me ha hecho y afirmar que estamos ante una ARTISTA, con mayúsculas. Una ARTISTA de nuestro tiempo que tenemos bien cerca, aquí al lado, con una sensibilidad inusual y un ojo excepcional para captar lo cotidiano y transformarlo en excepcional. DELIA, ¿sabes que tienes una varita mágica? ¡¡Pues aprovéchala y utilízala!!

Como veis, el espejo es un tema que me viene rondando de alguna manera desde hace muchos, muchos años. Quería contaros porqué le di esta foto a DELIA para que la transformara con su varita mágica ROSA RECIÉN LLEGADA: porque la quería poner en el mural enorme que tengo en mi estudio desde donde trabajo, fundiéndose con el resto de imágenes que voy seleccionando cuidadosamente y que son aquellas que tienen que ver conmigo, con lo que quiero conseguir en mi vida, con quién quiero estar, qué deseo sentir, cómo quiero vivir el amor…

Es mi guión de vida que tengo cubierto a la mitad. Esta foto de mí misma frente al espejo y con mi inseparable cámara durante esos años como eje principal, viene a recordarme QUIEN SOY YO, para que nunca, nunca pierda la perspectiva de mi misma, para que nunca abandone mis sueños (que no lo he hecho) y siga creciendo como persona, cumpliendo los objetivos que me marco con la misma ilusión y la misma fuerza que tenía a los 26 años.

Aquella tarde estaba sola en el apartamento que habíamos alquilado en la playa, algo difícil porque soy la mayor de 7 hermanos, y con mis padres, hacemos un total de 9 personas. Que no hubiera nadie en casa era algo así como un milagro. Estaba RECIÉN LLEGADA DE LA PLAYA, me duché y me di mis cremas, serums y demás. El espejo de la habitación de mis hermanos tenía un halo mágico que me llamaba muchísimo la atención y no pude evitar sentir la necesidad de hacerme una varias fotos. Una pequeña sesión, así, sin maquillar y con el pelo a medio secar. Está claro que el bronceado, el verano y las vacaciones favorecen mucho porque durante el resto del curso, a las 6,15 minutos que me levantaba para llegar a tiempo a trabajar a las 7,30 h, no tenía ese aspecto, precisamente.

Ahora valoro mucho más ese arranque que tuve por el que me hice las fotos y me alegro muchísimo de haber sido capaz de mirar hacia dentro y de buscar en mi interior, de ser sincera conmigo misma sobre lo que no quiero para mí y lo que sí quiero y atreverme a desearlo con todas mis fuerzas. Entonces no sabía que el único espejo válido en el que mirarse y encontrarse era el corazón. Nos buscamos en los demás, en nuestra pareja, en los escaparates, en las imágenes que nos brinda el mundo de la moda y necesitamos identificarnos con ellas, pero nos olvidamos que la única imagen válida de nosotros mismos está en nuestro corazón.

Sigo mirando mi foto y veo muchos sueños y proyectos cumplidos. Son los que me dan fuerza para seguir proyectando cosas y seguir soñando. Me veo a este lado del espejo y al otro también y pienso en las vueltas que he dado para conseguir mis objetivos. Y todo, cada pequeña decisión, cada pieza del puzzle, empieza a encajar cada vez mejor y empiezo a entender mucho más el porqué de las cosas. A veces, la línea  más corta no es la línea recta y cada giro y recoveco que encierran las líneas curvas están cargadas de sabias lecciones que nos conducen con más sabiduría a nuestra meta.

De nuevo vamos al principio del todo de esta entrada, cuando afirmaba que me entristecía tanto la Navidad, que hasta me enfadaba. Este año deseé que todo fuera diferente, así que, cuando pensé en la beauty party, lo tuve muy claro: SERÁ EL 1 DE DICIEMBRE Y LE DAREMOS LA BIENVENIDA ENTRE TODOS A LA NAVIDAD.

Y resultó ser una noche mágica.

Hablando con una amiga sobre lo que simboliza de verdad el espíritu de la Navidad, me comentaba: “Esta época del año es muy dura para muchas personas no sólo por la falta de algunos seres queridos, sino porque la NAVIDAD es DAR y RECIBIR AMOR y muchos no estamos bien con nosotros mismos, así que ¿Cómo vamos a aceptar que nos quieran los demás si nosotros no nos queremos lo suficiente?” Por supuesto, tiene toda la razón.

MIRA HACIA TU CORAZÓN, ALLÍ HAY UN TESORO MARAVILLOSO: TÚ MISMA Y TUS SUEÑOS. LA IMAGEN QUE TE DEVUELVE TU CORAZÓN ES LA ÚNICA VERDADERA. EL RESTO DE LOS ESPEJOS DEFORMAN LA REALIDAD Y NO TE MUESTRAN A TÍ MISMA.
CREE EN TUS SUEÑOS Y CREE EN TÍ. 
ENCONTRARÁS EL CAMINO QUE LLEVA 
DIRECTAMENTE A LA FELICIDAD. 

DESEAD LAS COSAS DESDE EL CORAZÓN Y VEREIS COMO SE CUMPLEN TODOS VUESTROS SUEÑOS.

¡¡FELIZ NOCHEBUENA, FELIZ NAVIDAD 
Y UN BESO FUERTE A TODAS!!
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