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EL UNIVERSO MISS DIOR CHÉRIE, VERSIÓN L’EAU

Algunas campañas de lanzamiento de fragancias son como pequeñas joyas visuales, además de olfativas, sobre las que merece la pena detenerse un poco más de lo habitual. Es el caso de la versión L’Eau de Miss Dior Chérie, todo un despliegue del mejor savoir faire de la Maison Dior. 

No sé si empezar por el spot de Sofia Coppola o por el vestido de Galliano. O no, mejor si me detengo en la frescura de la fragancia que ha compuesto el perfumista François Demachy. O quizás, las maravillosas fotografías que ha realizado el fotógrafo Tim Walker con París como escenario de fondo. ¿O quizá sea la voz de Brigitte Bardot cantando la pegadiza “Moi, je joi” (Yo, juego) como banda sonora del spot? ¿Y qué me decís de la modelo, Marina Lynchuck? No definitivamente, me quedo con la alegría de vivir que transmite la totalidad de todos estos elementos tan estéticamente bien unidos.
Os contaré algo personal. Un viernes por la tarde, 

alrededor de las 16,00 h, sonó mi móvil. Era una enviada muy 
especial que se acercaba a mi casa con la fragancia maravillosamente envuelta. Un conjunto de globos multicolores, como los del anuncio, ponían la guinda al pastel. Llevaba un rato llamando a mi puerta y no había nadie para recibir semejante paquete. 
Respondo al móvil: 
– ¡¡¡Que estás en mi casa!!! ¿Y cómo 
no me has avisado? Todavía estaré fuera un buen rato.
– Es que no os podíamos decir nada. ¿No hay ningún vecino al que pueda dejar el envío?
– No sé qué decirte. No me gusta abusar de la confianza de mis vecinos, pero prueba llamar en la puerta de enfrente.
Y eso hizo, sin decirme por qué estaba ella allí y no uno de los mensajeros habituales. Le abrió la puerta Laura, una de las hijas de mi vecina, de 8 años, que es el vivo retrato de la 

modelo, pero en versión infantil ¡Os podéis imaginar la belleza de esta niña; como sacada de un cuento de hadas y princesas! Se quedó absolutamente embobada mirando los globos multicolores y maravillosos que coronaban la fragancia y diciéndole a su madre: “Son los globos que me gustan”. 
Cuando volví a casa, mi vecina me estaba esperando para darme el paquete y contarme la anécdota. Lástima haberme perdido la cara de Laura en el preciso momento en el que abría la puerta y se encontraba con una pequeñita parcela de lo que es el universo Dior. 
Pude reconocer algo de esa fascinación cuando le regalé los globos soñados porque ella me había hecho otro regalo mucho mayor: Devolverme por un instante a mi infancia y volver a sentir la fascinación que siempre ha ejercido en mí el mundo de la belleza y de la moda y recordarme que ese es uno de los motivos por el que sigo aquí.

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