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IMÁGENES DEL VERANO

Cada tarde recorro 6 km en una fantástica caminata por la orilla del mar. Mientras ando a buen paso, el agua del mar hace un masaje fabuloso para la circulación de la sangre y los pies están obligados a trabajar de lo lindo cuando entran en contacto con la arena, ya que las irregularidades y la textura de la misma también ejercen un buen masaje en la planta del pie. Termino con un buen baño en el mar para relajar los músculos. 

Esto mismo llevo haciéndolo ya cuatro años, y siempre he sido muy estricta con la duración y el ritmo de la caminata. Pero no soy la única porque cada día coincido con Esther, una amiga de la urbanización de toda la vida. Aquí tenéis su foto. Ver andar a Esther por la playa es en cierto modo, espectacular por muchos motivos. Su estatura (1,80 m), sus piernas de kilómetro perfectas y bien torneadas, el tipazo que tiene… y la velocidad y zancada de su paso… Increíble. Todo un ejemplo a seguir. Ella me decía a principios de verano que “tenía que darse caña”… y no sabéis cómo lo ha hecho. Siempre va con el i-pod y las gafas de sol negras. Lo que no le he preguntado es por la música que escucha, pero lo haré mañana mismo.
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