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LA COLECCION PARTICULAR DE CHRISTIAN DIOR

Me hice diseñador de perfumes para que el simple gesto de abrir un frasco evocara mis vestidos y trajes, y para que las mujeres que llevaran mis creaciones pudieran dejar tras de sí un halo de deseo sólo perceptible al olfato.”
Christian Dior

¿Cuál es el equivalente en perfume a un traje de alta costura? Sólo hay una respuesta posible: una fragancia construida con las materias primas más exquisitas del mundo y numerada, para preservar su unicidad y exclusividad. Ese ha sido el objetivo de John Galliano en el sesenta aniversario de la creación de la Maison Dior y su décimo como diseñador de la firma: los perfumes de La Collection Particulière. En 1947, abre sus puertas la casa de moda Christian Dior y, en ese mismo año, nace Miss Dior, el primer gran perfume del diseñador.
La historia de dos frascos
Los frascos de la Collection Particulière se remontan a la mítica ánfora diseñada por Fernand Guérycolas y realizada en cristal Baccarat para albergar la fragancia Miss Dior. Christian Dior dijo: “Concebí este perfume para vestir a las mujeres con una feminidad exquisita, como si mis vestidos salieran uno por uno del frasco”. Todo un arquetipo de la antigüedad y un símbolo de prosperidad, con una forma que recuerda a las curvas femeninas… el ánfora original de Dior (cintura marcada, hombros redondeados) era un tributo a la sensualidad.
Esta emblemática ánfora adquirió tres
tonalidades: azul oscuro con un brillante esmalte cobalto, rojo intenso —el color por el que tanta predilección sentía Christian Dior— con ribetes de oro de veinticuatro quilates, y blanco puro ornamentado con la técnica overlay, que consistía en añadir al cristal transparente una capa de cristal opalino.
Los grabados del frasco recuerdan al movimiento de un drapeado y el tapón adquiere forma de gota. Un frasco con legado, un verdadero escaparate, primero, para Miss Dior y, más adelante, para Diorama y Diorissimo.
Christian Dior supervisaba hasta el más mínimo detalle en la elaboración de los frascos en un continuo afán de perfección (procesos de dorado, labrado, etc.). “Quería construir mis vestidos, amoldarlos a las curvas del cuerpo femenino estilizando su perfil. Realzaba la cintura, el volumen de las caderas y acentuaba el pecho”. El sastre Bar y el ánfora se convertirían así en auténticos emblemas de la revolución que trajo consigo el New Look. El ánfora de hoy en día tiene un aire más moderno y unas líneas más puras. El nuevo frasco es más pequeño y la base se estrecha para realzar la curvatura de su cuerpo. Las líneas verticales que se extienden desde el cuello hasta la base acentúan la estilización del frasco. Encontramos claros detalles de lujo como los bordes dorados pintados a mano que rodean la base a modo de brazalete o el tapón de vidrio plastificado. El nuevo frasco también ostenta la estrella de ocho puntas grabada, al igual que en el ánfora original, evocando así “la rosa de los vientos”, el mosaico que se encontraba en el suelo de villa Les Rhumbs y que más tarde se recrearía en los jardines de Granville, cuando Christian Dior ya estaba en edad adulta.
La trilogía de color de los frascos originales se retoma con ciertas variaciones de tonos aplicadas al mismo cristal y se recubren con sutiles tonos que les otorgan cierto efecto caleidoscópico. Azul de medianoche. Rojo granate cargado de intensidad. Blanco opalino con destellos irisados.
Una colección, tres fragancias
La colección rinde homenaje a Christian Dior y a su gusto por los jardines. Sus flores favoritas —el lirio de campo (tan presente en Diorissimo), la rosa blanca y el jazmín— tienen su espacio en el jardín imaginario de John Galliano, rebosante de gardenias, peonías, violetas, lirios o iris, rosas y nardos. Hoy en día, el maestro se ha decantado por estas tres últimas para crear unas exquisitas fragancias uniflorales. François Demachy, perfumista de Dior, presenta cada una de las fragancias como una “flor – joya” que se posa sobre un engarce de ingredientes de excepcional calidad.
Estas fragancias clave rememoran la personalidad de esas tres musas que dejaron huella en el universo de Christian Dior y cuya originalidad contribuyó a construir la imagen de esta casa. A través de las vidas de estas emblemáticas modelos se creó un estilo que llegó y sigue llegando a todas las mujeres.
Passage N°4 Un homenaje a France
Una figura perfecta, la silueta de una diosa griega. Según Christian Dior, France encarnaba perfectamente a la mujer parisina. “Era tan típicamente francesa de París, que, cuando la admiraban, era como estar alabando a un rinconcito de mi país en cierto modo“. France era muy alta (1,75m), y, a este respecto, Dior afirmó una vez: “France es la modelo más alta con la que haya trabajado nunca. Era perfectamente consciente de la imagen que creaban su altura, su esbelta figura y su pelo rubio“. Con ese porte de reina, su silueta y su espalda perfecta, era la elegancia hecha mujer.
John Galliano se la imagina como una belleza original y aristocrática, un poco andrógina y con un aire dandy absolutamente delicioso. Como una rosa inglesa o un Nocturno de Chopin.
Esta fragancia encuentra su fuente de inspiración en la rosa. Sus notas iniciales tienen un toque de naranja para “suavizar” las notas altas. La guindilla le da un toque picante. Termina con una feminidad andrógina gracias a las notas de ámbar que se mezclan con el almizcle.
Passage N°8 Homenaje a Lucky
Lucie Daouphars, felizmente apodada Lucky, comenzó su trayectoria en Dior en 1950 casi por casualidad. Alta y castaña, tenía unos rasgos muy sofisticados, pómulos prominentes, ojos endrinos y cada vez que vestía un Dior, pasaba a ser parte de su piel. “Lucky es la costura hecha espectáculo: puede transformar un vestido en comedia o en drama a su antojo“. Una auténtica modelo. Lucky encarnaba a la perfección la profesión que había escogido.
John Galliano se la imagina como una mujer traviesa, a veces provocativa y siempre inaccesible. Como el raso brillante y suave que se desliza por la vida con toda facilidad. O un gato que puede ronronear y enroscarse y, al minuto, atacar.
Para esta mujer camaleónica, seductora y misteriosa, John Galliano escoge un perfume basado en dos flores de color azul: “Una violeta aterciopelada, un sofisticado lirio, un sueño, una carcajada“. Las notas de lirio y violeta en flor tienen su contrapunto almizclado con leves notas afrutadas de ambreta. El frasco presenta un tono azul intenso: el azul de medianoche de la Alta Costura.
Passage N°9 Homenaje a Victoire
Cuando Christian Dior la escogió en 1953, Jeanne (ese era su verdadero nombre) era una modelo totalmente atípica por su escasa estatura (1,63 m), sus rizos negros y, sobre todo, por el volumen de su pecho. En un primer momento, tanto la prensa como los clientes de Dior reaccionaron de forma negativa al verla pero la modelo logró establecerse gracias a su singular temperamento y pasó a ser conocida con el sobrenombre de “Victoire” –que Christian Dior le otorgó. “Tenía un cierto aire de Saint-Germain-des-Prés que me gustaba. Le prometí hacerle uno o dos vestidos y, después, prueba tras prueba, me di cuenta de que estaba convirtiéndose en toda una estrella“. A este auténtico icono de la Casa Dior no tardarían en buscarle otros apelativos como por ejemplo “Bomba Dior” (reina de la voluptuosidad) o la “Nueva parisina”.
John Galliano se la imagina como una mujer voluptuosa y sensual con un cuerpo escultural, que brilla con luz propia.
Con ojos que se clavan para verlo todo y nunca mienten.
Para esta belleza femenina y salvaje, John Galliano ha elegido “Un resplandeciente nardo, suaves maderas, madrugadas, fuegos artificiales“.
En esta creación, su intensidad se conjuga con el jazmín árabe y un toque de pachuli sobre una base de vainilla balsámica.
Las Tres Gracias, una nueva Trinidad para celebrar el sexagésimo aniversario de la Casa Dior y el décimo aniversario de John Galliano al frente de sus creaciones.
Con sus frascos singulares y emblemáticos, la Collection Particulière añade una nueva página a la historia de esta casa de moda para la que el perfume ha sido un elemento fundamental.
La Collection Particulière está compuesta por tres fragancias de excepción disponibles en tres frascos de 75ml que retoman los mejores momentos de la Alta Perfumería: el pulverizador de perfume antiguo y el tapón de vidrio plastificado para aplicar la fragancia directamente sobre la piel.
Solo en 30 boutiques seleccionadas de Christian Dior.
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