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LOS MIL USOS DE LOS TERRACOTAS

Me encanta ver las pasarelas, siempre resulta inspirador y te sitúa muy bien en el mundo de las tendencias de verdad. Me refiero a que las propuestas de cada firma cosmética están bien y sus productos me suelen fascinar. Pero la pasarela tiene ese punto que une vanguardia y modernidad, con lo que se vive en la calle y lo que quieren ver las mujeres. Por eso son tan completas. De acuerdo que siempre hay “idas de olla”, pero 

¿cuántas “idas de olla” han hecho avanzar hacia la modernidad a las mujeres? La historia de la moda está llena de ejemplos y desde que la belleza va tan de la mano con la moda, también. Por ejemplo, los tonos negros en maquillaje. Mayor “ida de olla” no puede haber 
porque, en principio, parecería que va en contra natura, que son precisamente los tonos naturales. Los tonos negros en maquillaje son una clara influencia del punk inglés de finales de los setenta, y han dado de sí hasta el infinito en forma de sombras negras para los ojos, 

rouge noire en los labios, esmaltes de uñas en distintos tonos de negro  y hasta pómulos marcados gracias a un lápiz negro grueso y blando que se cortaba al biés (como los vestidos de Madame Vionnet) y sobre el que se ponía colorete rosa palo totalmente mate. El efecto que causaba era de pómulo marcado y hundido. ¿Os acordáis de Alaska en sus primeros años? Pues eso.
Bueno, pero ¿qué tiene que ver el punk con los terracotas? Como tendencia de colorido, nada en absoluto. Pero como tendencia que ha subido de la calle a las pasarelas, tiene que ver todo. 
Me explico. El punk nació en la calle y los terracotas también. A principios de la década de los 80′, la firma Guerlain lanzó sus famosos polvos de sol o terracotas, y desde entonces están en los cuartos de baño y/o neceseres de todas las mujeres españolas. En aquellos años, no veías ninguna otra propuesta de colorido en esa línea en ninguna firma cosmética. Y mucho menos como tendencia de pasarela. 
Desde entonces hasta ahora, la que no haya tenido un terracota 

en su vida o es un bicho raro, o tiene menos de 10 años en este momento. Al principio eran productos que triunfaban en los países mediterráneos, pero han acabado subiendo a la pasarela ¡y de qué manera! Igualito, igualito que el punk, con sus reminiscencias góticas con las que nos bombardean temporada tras temporada, desde hace ni se sabe de años, para el deleite de ciertas “tribus urbanas”, que así pueden seguir sintiendo que son tendencia, que lo son realmente.

Los creadores de maquillaje nos demuestran que con los terracotas se puede hacer de todo y resultan muy favorecedores para todas las pieles. A continuación, las mil y una versión del look bronceado.

De toda la vida: Ya sabes a qué me refiero, a eso que hacemos todas con los polvos bronceadores en cuanto que llega el buen tiempo, a coger la brocha gorda, en el sentido literal de la palabra, y 

pasárnosla por toda la cara, párpados, escote, hombros, brazos y piernas. Lo que ocurre es que no se lleva en a lo “batusi”, sino en la versión más ligera y natural. 
Entre otras cosas, porque el “batusi” resulta artificial y poco favorecedor. Además, si al día siguiente bajas la guardia, adios glamour. Todo el mundo se da cuenta. Pues eso, tomad nota de las propuestas del desfile de Preen.
Indispensables: los Terracotas de Guerlain y la Paleta Beauty Escape de la línea Infinite Bronze, de Lancaster.

Con labios rojos: ¿Quién te iba a decir hace unas temporadas que los maquilladores iban a atreverse con esta combinación de tonos tan marcada y arriesgada? Pues así es el arte del maquillaje, que hace que todo sea posible. Y así lo demuestran las imágenes de los desfiles de Just Cavalli y Miller.
Indispensables: La paleta Diorbronze Harmonie Blush y el gloss Ultra Gloss Reflect nº 767, ambos de Dior.

Combinado con naranjas: Hay estar muy segura de una misma para optar por los tonos naranjas. Siempre favorecen, pero hay que saber aplicárselos con gracia en lugares estratégicos, como 

sombras de ojos y labios. A mí me encantan y creo que son los más favorecedores de la temporada. 
Echad una ojeada a la imagen del desfile de Michael Kors.

Indispensable: La sombra de M.A.C. Evening Aura, que combina a la perfección con el gloss Coral Pearl, de Guerlain. Para que nadie diga que no estás informada de cuáles son los tonos naranja que se llevan y cómo se llevan.

Con ojo fumé: Aquí conviene no cargar 
demasiado las tintas con los terracotas. Como todas las firmas ya tienen un montón de tonos para adaptarse a cualquier color de piel, puedes 
elegir bien. Fíjate en la propuesta del desfile de Mendel. 

¿Te das cuenta de la importancia que tienen el buen uso de lápices, delineadores, sombras neutras y oscuras? Son auténticos comodines. Cuando los pruebes, verás que ya nunca tu maquillaje volverá a ser como antes. Y eso te encantará. Todo de M.A.C.

Con pelo mojado: Para mi gusto, el desfile de Gianfranco Ferre proponía el look definitivo del verano porque aúna dos tendencias súper favorecedoras: los terracotas y el efecto de cabello recién salido de la ducha y lleno de productos de tratamiento para protegerlo y fomentar su ondulación natural. Ese look nos gusta tanto porque es favorecedor y transmite frescor, pero lo malo es que dura sólo un ratito, hasta que el pelo se seca. Porque con  los productos de peinado, pues como que son difíciles de acertar con ellos. La que tenga la fórmula mágica, que me lo diga. 

Imprescindibles: Los polvos bronceadores Soleil Tan, sombras de ojos Lumières 

Facettes y la sombra de ojos Ombre d’Eau,Todo de Chanel. Para conseguir esa mirada tan profunda.

Con raya blanca: Fijaos qué bonito queda el lápiz blanco por dentro del ojo. Lo vimos en el desfile de Etro. 

Seguro que tienes un khôl blanco por casa para 
darle a este look toda la luz que merece. Y a tus ojos, también. 
Ese punto de terracota nacarado lo podéis conseguir sumando un toque de los Meteoritos de Guerlain. Por ejemplo: ¿Qué tal antes de comenzar el maquillaje si preparáis la piel con Météorites Perles? 

Otra buena opción es terminarlo con los Météorites Poudre Perles aplicado como un velo
ultra suave encima de los terracotas. Pero sólo con ligeros toques.
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