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LOS OCHENTA MANDAN: LA WORKING GIRL

Si primero desgranábamos la década desde el punto de vista histórico y cultural, ahora toca hacer lo mismo con las pasarelas de otoño invierno 2009-10.

Os tengo que decir que llevo toda la semana haciendo una selección exhaustiva de las imágenes que os muestro a continuación, de ahí que no haya podido subir ni una pequeña entrada al blog, si a eso le sumamos que sigo de vacaciones y que la playa me tira un montón…
A lo que vamos. Los ochenta es la década de la WORKING GIRL por excelencia, y todo, absolutamente todo en moda gira en torno a la estética que requieren las mujeres para incorporarse a un mundo laboral copado por hombres.
No es la primera vez que las mujeres acceden al mundo laboral de forma masiva, esto mismo ya sucedió en el periodo de entreguerras (mundiales), pero en las otras ocasiones lo hicieron ocupando las vacantes que dejaban los hombres de sus familias muertos en combate o incorporándose a las fábricas en las que se pedía
mano de obra, y no se exigían estudios universitarios.
En los ochenta, el nivel de estudios de las mujeres se empieza a equiparar al de los hombres y, con ello, también aspiramos a ocupar puestos de trabajo bien cualificados y bien remunerados. Pero en el mundo

laboral mandan los códigos masculinos y nosotras los asumimos para no vernos fuera del sector. La película Armas de Mujer (Mike Nichols, 1986) refleja muy bien todo esto, junto con los deseos de ascender, no sólo de puesto de trabajo, si no también de estatus social. Os recuerdo la secuencia en la que Melanie Griffith
(Tess) transforma su look gracias al estupendísimo armario de su jefa (Sigourney Weaver), ¡¡el maquillaje y el corte de pelo!! Así, pone de manifiesto las diferencias estéticas que hay entre una “chica de barrio” y una chica “high class” preparada para ser aceptada por la clase alta del mundo de los negocios. Conclusión: “Si quieres trabajar en puestos de trabajo de dirección, tu look debe ser también el que corresponde”. El mensaje esperanzador para todas es su negativa a dejar de lado su feminidad.
Bien, pues, aquí van las imágenes de las CLAVES ESTÉTICAS DE LA MODA DE LOS OCHENTA:

HOMBRERAS Y BLAZERS
Son más que una realidad. Nos gustan en blazers largos combinados con minifaldas, justo como se llevaban en los ochenta. Medias negras tupidas y sin brillos (los brillos hacen la pierna anchíiiisima) y taconazo, o con botas altas por encima de la rodilla, como vemos en la imagen del desfile de Yves Saint Laurent. También hombreras un tanto galácticas en chaquetas cortas y semientalladas que proponían Thierry Mugler y Claude Montana, máximos representantes de las siluetas en V y las hombreras galácticas. En el caso de los blazers largos, hay menos posibilidad de que pasen de moda y aguanten más de una temporada, incluso alguna de nosotras podemos rescatar del armario de nuestras madres o hermanas mayores buenos ejemplares. Pero la moda es caprichosa y ¿quién se va a resistir a tener algún ejemplar fantasioso y galáctico en el armario?

CINTURA MARCADA
Ya avisó la pasada primavera: cinturitas de avispa bien marcadas. Este es el look que vi en París por dos ocasiones y era llevado por chicas que no pasaban de los veinticinco años: falda lápiz con la cintura alta y bien marcada y camisa blanca, como la propuesta de Stefano Pilati para Yves Saint Laurent. Preveo los gimnasios llenos y a un buen número de mujeres a dieta para enfundarse en esta prenda que llevaba décadas olvidada en el fondo del armario. Pero ¿Karl Lagerfeld no adelgazó 30 kilos para poder ponerse los trajes de chaqueta de Hedi Slimane? Como él bien dijo: “Además, he ganado en salud porque la dieta ha sido controlada por mi médico ¿qué mas da si lo he hecho por los trajes de Slimane o por otro motivo? El caso es que ahora estoy mucho mejor.” Me parece que me voy a apuntar a esta forma de pensar.

MASCULINO
El traje de chaqueta con pantalón se estiliza respecto a las proporciones que se llevaron en los setenta. El pantalón pitillo alarga la figura y los taconazos salón terminan de conformar unas piernas interminables. La americana ligeramente entallada, sin camisa debajo para no tener que romper la estética durante la jornada laboral. Encima, un buen abrigo o gabardina, el pelo muy bien recogido en una coleta o moño bajo, fondo de maquillaje y mucha máscara de pestañas, para feminizar el look. Afortunadamente, es un estilismo a prueba de décadas, como vemos en la imagen del desfile de Michael Kors.

SHOCKING PINK O ROSE ADDICT
Los rosas vivos, fucsia y magenta, junto con el verde, naranja y amarillo flúor vivieron una década de reinado en el pantone cromático de unas cuantas temporadas. ¿Qué puedo decir de este tono que no haya dicho ya en anteriores entradas? Es el color emblemático de la firma Yves Saint Laurent, pero en los ochenta, es Versace el que envuelve en este pantone a las top-models y las consagra como lo que son: diosas de la belleza, por eso he elegido esta imagen de su desfile.
Aviso: favorece a todas las pieles y colores de ojos y ¡¡crea adicción!! A partir de ahora, lo voy a denominar Rose Addict, porque no se me ocurre un nombre mejor.

ROJO Y NEGRO
Lo veíamos en la entrada anterior con la imagen del desfile de Dior inspirado en los arlequines de finales del siglo XIX. Pero el rojo y negro bicolor también tuvo en Franco Moschino otro de sus mejores representantes. ¿Os viene a la memoria su fragancia Cheap&Chic y la Olivia de Popeye? Cuando hablaba del humor en la moda de los ochenta también me refería a este creador (fallecido por sida en 1994). Sus propuestas siempre estaban llenas de guiños a la antimoda y eran fresquísimas, por eso toda una generación de gente muy joven lo tuvo claro al identificarse con él. ¿Veis a lo que me refiero con esta imagen?

PATA DE GALLO
En 1989, el diseñador francés Marc Boham se retiraba de Chez Dior y le cedía el puesto al diseñador italiano y arquitecto Gianfranco Ferre, convirtiéndose en el primer diseñador elegido por Bernard Arnault. Ferre, en su primer desfile, rindió un homenaje a la época de mayor esplendor de la firma francesa, los años cincuenta, con los trajes corolle y el uso característico de la “pata de gallo” en blanco y negro. El británico Alexander McQueen hace lo mismo esta temporada y eleva la tendencia al grado superlativo dejando creaciones tan soberbias y espectaculares como esta. ¡Larga vida a la pata de gallo y al tweed!

CUERO
En la década de los ochenta, la firma española Loewe marcaba la pauta en el diseño de moda en piel con su napa y ante, ambos espectaculares. Entre la imagen de Linda Evangelista de la anterior entrada y esta de la pasarela hay veinticinco años de distancia y muchos puntos en común, como es el color negro de ambos looks, así que, no he podido resistirme a la evidencia y aquí os la muestro. En esta temporada, las firmas Hermés y Louis Vuitton también nos recuerdan sus orígenes y su posición en el trono de la creación de moda en piel.
MINIMAL
Prendas desestructuradas, casi sin costuras en las que la clave está en el corte del tejido y negro, mucho negro totalmente ajeno al punk. Maquillajes neutros y un tanto sombríos. Más cercano del movimiento existencialista francés de los sesenta de lo que ninguna otra corriente estética ha estado nunca. Martin Margiela y Dries Van Noten son su mejor representación, pero o es el único, la alemana Jil Sander dulcifica un tanto la tendencia. En Estados Unidos, Calvin Klein representa como nadie ese gusto por la simplicidad de los americanos de origen europeo y los japoneses Issey Miyake y Yamamoto terminan por convertir el minimalismo en tendencia global del primer mundo. En España, sus mejores representantes serán sin duda alguna, Adolfo Domínguez y Jesús del Pozo.

PUNTO
Las creaciones de los diseñadores belgas como Jil Sander, Dries Van Noten o Martin Margiela destacaban su calidez y lo hicieron estandarte característico de sus diseños. Exactamente igual que ahora. ¿Cómo se llevó entonces? En jerseys y chaquetas amplias, tonos ocres, empolvados, grises y toda la gama de los neutros tan característicos de sus propuestas, sobre faldas lápiz por debajo de la rodilla o pantalones amplios (que no campana) inspirados en la década de los cuarenta. Transmiten calidez y una forma muy particular de entender el lujo, como algo que se siente sobre la piel y totalmente alejado de la ostentación. Más minimal imposible. La imagen del desfile de Dries Van Noten podría estar sacada de los desfiles de esa década, pero no, es de este otoño.

STRECHT
La Lycra Du Pont saltó de la ropa deportiva a la moda y se convirtió en una de las claves más importantes de la estética del momento. Se trata de un tipo de hilo patente de la firma mencionada que estaba presente en, prácticamente, toda la ropa de esta década, desde el punto hasta los vaqueros. Todo tenía un porcentaje de Lycra para que la ropa fuera más confortable y se adaptara mejor al cuerpo. Estefanía de Mónaco lanzó los leggins con su firma de ropa de baño y deportiva Pole Position, pero no fue la única. Sin, duda alguna, el diseñador Azzedine Alaia se revelaba un auténtico maestro en el arte de mezclar tejidos de Lycra y crear prendas espectaculares que resaltaban la figura de la mujer con un gusto impecable. Eso sí, estas prendas precisaban un cuerpo 10 bien formado en el gimnasio y dieta saludable.
La imagen del desfile de Sophia Kokosalaki es el mejor ejemplo que ilustra la tendencia vista desde la actualidad: leggins + minifalda y punto de algodón, cintura marcada, cazadora de piel y hombreras. Más ochenta no puede ser.

GLAM ROCK
La cazadora Perfecto que tan bien llevara Marlon Brando en Un tranvía llamado Deseo (Elia Kazan, 1951) vivió en los ochenta uno de sus mejores momentos por obra y gracia de los grupos de rock y heavy metal. Como la lista es larga, sólo quiero destacar el look de las reinas de la música más cool de la década, Deborah Harris o Blondie, Crissie Hynde de Pretenders y Annie Lenox de Eurithmics, Klylie Minogue y por supuesto, Madonna. Todas ellas combinaron una Perfecto en sus looks de escena, cada una con su estilo. Marc Jacobs se ha inspirado en ellas y no sólo ha elegido a Madonna como musa de la campaña de publicidad de Louis Vuitton, sino que le ha dedicado varias salidas de su desfile, como vemos a continuación. Las botas altíiisimas también son otro guiño a la década.

DISCO FEVER
En los setenta, con Studio 54 se iniciaba la cultura de club nocturno. Primero, como casi todo, comenzó en la élite cultural neoyorkina y enseguida trascendió al resto del mundo. La película que mejor ha reflejado el tema es, sin duda, Fiebre del Sábado Noche (John Badham, 1977). Pero en los ochenta, se da una vuelta de tuerca más en lo que a estética se refiere. Las bolas de cristal discotequeras propician el uso de tejidos brillantes para la noche y todo se vuelve glitter. Las discotecas son las válvulas de escape de estas working girls. Por si alguna no ha visto Doble Cuerpo (Brian de Palma, 1984), se la recomiendo mucho porque el director hace una magnífica interpretación de lo que fueron los clubes ochenteros con la adaptación que hace Frankies goes to Hollywood de su tema Relax. Los dos colores reyes de la pista son el negro y el azul Klein. Las prendas: pantalones ceñidos (nada de campanolas) y tops también ceñidos que marquen bien los hombros. Justo como la imagen del desfile de Balmain que veis a continuación. Literal.

LA VIDA PROFESIONAL

Pero ahora estamos terminando la primera década del siglo XXI y la crisis acecha en cualquier esquina. La incorporación de las mujeres al mundo laboral en estos treinta años está muy repartida en todos los sectores, tanto laborales como sociales, y a estas alturas de la película ¿Quién de nosotras no es una Working Girl? El mundo de la moda lo sabe, por eso amplía su mirada a todas las profesiones y a todas las clases sociales. Los temas que han recogido el testigo son los que se indican a continuación

EJECUTIVA
¿Qué me pongo para ir a trabajar? Es la eterna pregunta que nos hacemos todas alrededor de las 7,30 h de la mañana. O antes. A esas horas, la inspiración suele estar dormida pero nosotras necesitamos respuestas rápidas, de ahí que el fondo de armario y pensarlo bien el día antes facilite tanto la vida.
La propuesta de Loewe nos muestra lo versátil que son las camisas bien llevadas con faldas y el buen papel que juegan los accesorios bien elegidos. Impecable.

LOS MONOS DE TRABAJO
Desde el invierno pasado, los monos vienen pisando fuerte, tanto como lo hicieron veinticinco años atrás. Este verano los hemos visto en las tiendas con escote palabra de honor y cintura bien marcada, mejor en negro, pero también en grises y blanco. El mono de trabajo se volvió fashion gracias a la película Flash Dance (Adryan Line, 1983). Es la otra Working Girl.
Esta temporada lo vais a ver en ante y tejidos tecnológicos que permitan una buena transpiración y faciliten los movimientos del cuerpo, como este de Chloè.

PILOTO DE AVIONES
Las grandes pioneras de la aviación rompieron todo tipo de tabúes, como Amelia Earhart (1897-1937) en la década de los treinta. También en los ochenta en la película Top Gun (Tony Scott, 1986) se mostraron mujeres capaces de competir en los aires con los hombres y pudimos ver a una Kelly McGillis como profesora de pilotos, sin que se le moviera un sólo cabello de su melena, haciendo temblar al mismísimo Tom Cruise. Me viene a la cabeza la teniente Rocío González, que el año pasado se convertía en la primera mujer número uno de su promoción de pilotos de caza de la Academia General del Aire. Y no es un personaje de ficción. El desfile de Hermés es un homenaje a todas estas pioneras. ¡¡Va por ellas!!
MOTERA
También ahí nos hemos hecho con los mandos, sin abandonar el glamour. Sobre todo si el casco y el chaleco lo diseña Karl Lagerfeld.

ESTUDIANTE
En los ochenta, Marithé & François Girbaud era una de las firmas sport chic preferidas por las estudiantes, junto con Benetton, Levi’s, Mango y Privata, con la que se afrontaban las jornadas en la universidad. Afortunadamente para todas. Y van a seguir siéndolo con propuestas tan frescas y creativas como las de la imagen que vemos a continuación.

Y hasta aquí la moda. Muchas gracias por compartir conmigo este repaso que le hemos dado a la estética de los ochenta actualizada con las pasarelas otoñales. La próxima entrada hablará sobre el maquillaje y el cabello ochenteros y su versión actual, y con ello, acabaremos el análisis de una década que promete quedarse unas cuantas temporadas. Aunque no sólo de los ochenta viven las pasarelas. Otras tendencias tampoco tienen desperdicio.

Próximamente, en Beautyvictim.
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