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PARÍS PREMIÈRE ROSES, DE YVES SAINT LAURENT, CLASSIQUE DE JEAN PAUL GAULTIER, Y YO CELEBRAMOS NUESTRO CUMPLEAÑOS

Como no voy a poder ocultar que hoy es mi cumpleaños, porque consta en Facebook, que chiva este tipo de intimidades, he decidido hacer del todo público este día y puestos a celebrar, lo celebraré por todo lo alto rodeándome de dos extraordinarios compañeros de viaje que también cumplen años en estas fechas, PARIS PREMIÈRE ROSES, de YVES SAINT LAURENT (30), y CLASSIQUE, de JEAN PAUL GAULTIER (20).

Con ambas fragancias me identifico plenamente y considero que ambas tienen una personalidad muy definida que marcan definitivamente el estilo de quien las lleva. Son como una declaración de intenciones y las dos tienen a la ROSA como protagonista sobre la que giran el resto de las notas olfativas, con resultados radicalmente diferentes.

Me vais a permitir que me ponga romántica, sin que sirva de precedente, pero es que hoy me apetece. Si pienso en PARÍS, y estoy hablando de la ciudad, automáticamente pienso en la música de MAKASSAR y el CHILLOUT, en las noches del mes de julio vagando por el Sena.

O en las mañanas radiantes que me han brindado los meses de abril y mayo y que he disfrutado recorriendo los jardines de la Tullerías o los alrededores de la Torre Eiffel.

SI TENÉIS UN POCO DE TIEMPO, OS RECOMIENDO QUE OIGÁIS LA MÚSICA PARA TERMINAR DE SITUAROS EN LA HISTORIA
SIEMPRE SOLA, NUNCA ACOMPAÑADA

Por eso es un recuerdo romántico, porque la soledad le saca una ventaja indiscutible a la compañía: que el pensamiento es libre y es el pensamiento, tu imaginación la que vuela sin cortapisas.

Sola, libre, sin horarios y con un escenario absolutamente subyugante en el que perderte, como es PARÍS, hasta el AMOR es posible. ¿Quien le corta las alas a la imaginación?

PARÍS PREMIÈRE ROSES EDICIÓN 30 ANIVERSARIO

Entonces es cuando no me siento sola porque me imagino historias.

A veces Él está a mi lado, en otras ocasiones siento el juego del escondite que quiere ver la luz y observo, con gran placer interno que no manifiesto, el momento en el que él ralentiza su paso por Place Vendome con el único propósito de prolongar nuestra caminata por tan magnífico lugar para llevarse ese recuerdo consigo.

Le dejo que piense que no me he dado cuenta de cómo me miraba, de cómo iba fijando su vista en los rincones de la mítica plaza, como si tuviera una cámara de fotos y estuviera guardando sus tomas preferidas. Le dejo que piense que no me enteré que aminoraba el paso y dejo fluir una conversación ligera.

Siempre me fascinó el arte de la conversación.

Durante la charla, se acerca y se aleja queriendo adivinar. Menciona lo mucho que le gusta el aroma de las rosas frescas por la mañana y pienso que esta vez ha estado muy acertado porque elegí PARÍS PREMIÈRES ROSES, de YVES SAINT LAURENT. Pero no se lo digo.

Si hay algo que admiro del Perfume, es su capacidad para crear imágenes mentales y evocar recuerdos, como ocurre con la Música.

Cuando viajo, me gusta elegir bien la fragancia que me va a acompañar en cada ocasión porque sé a ciencia cierta que volver a asomarme a su aroma es asomarme a los recuerdos que vendrán conmigo a mi regreso, y eso para mí es sagrado.

Me da lo mismo si aquello de verdad sucedió o simplemente, lo imaginé. Lo que me importa es que a través del perfume puedo capturar mis sueños, encerrarlos en un frasco de cristal que destapo a mi antojo cuando siento nostalgia, cuando quiero volar muy lejos y volver con Él.

La ROSA CENTIFOLIA es la protagonista absoluta de PARÍS PREMIÈRE ROSES, la fragancia que elijo llevar sobre mi piel en las mañanas de abril y mayo, esté donde esté. Me gusta su ligereza y esa sensación de humedad que transmiten sus notas de salida, como de rocío de la mañana. Ese momento mágico en el que la promesa de un día repleto y radiante se extiende sobre mis pies como una estela sobre la que quiero correr sin mirar atrás.

Las notas de hoja de violeta y flor de azahar hacen también su recorrido hasta llegar a fundirse con las campanillas verdes y el lirio del valle sumergiéndose en un gran claro de un bosque soñado de madera de sándalo.

Sigue sonando MAKASSAR y me dejo arrastrar por los acordes de IN MY WORLD, de BUDDA SOUND FEATURING DEW. Convencida de que nadie me ve, bailo sin parar. Noto la presencia de las notas sensuales de los almizcles blancos de PARÍS PREMIÈRES ROSES y entonces entiendo sus connotaciones transgresoras, aunque sean blancos y sintéticos. No podré olvidar nunca su aroma. Él tampoco.

Una noche de julio… ¿o era una mañana de enero? La cita con un gran perfumista a quien iba a entrevistar era en el Teatro de la Ópera y me arriesgué a compartir con Él (y con el perfumista) una fragancia que reservo tanto para las noches de cualquier estación del año, como para los días de los meses más fríos.

Descubrí CLASSIQUE tarde, muy tarde, cuando trataba de entender por qué Él había vuelto a aparecer en mi vida, después de más de 20 años de ausencia total.

Sabía que Él estaría allí, en el mismo lugar que la primera vez. “¡Vendrá acompañado!” Pero no, estaba solo. Por más que quise esconderme, no lo pude evitar porque Él vino como una flecha y no dudó en ser directo por una vez. Él que tan a gala lleva la ambigüedad de sus palabras.

En cuanto levanté la mirada y le miré a los ojos, comprendí que sería para siempre; en cuanto se posaron los acordes de CLASSIQUE sobre mi hombro, también. Y no he podido/no he querido evitar caer rendida, así que me entrego a esta emoción, pero me la guardo para mí y me niego a demostraciones externas que nada tienen que ver conmigo.

CLASSIQUE EDICIÓN 20 ANIVERSARIO

El suelo resbalaba por la nieve y el hielo, pero yo no estaba dispuesta a renunciar a mis botas altísimas de ante negro. Impecables desde hace un montón de años en mi armario, vienen conmigo cuando la ocasión lo merece. Hoy quiero que me acompañen con mi vestido camisero de raso de seda en rosa nude, como el color del vestido-corsé de purpurina de mi edición limitada de CLASSIQUE, y mi abrigo negro de visón trenzado. No estoy muy segura de que Él vaya a entender lo que significa. El perfumista seguro que sí, que para eso es perfumista y es francés.

Traslado a primera hora de la mañana las emociones que me había prometido para la noche anterior. Me acerco despacio por un hielo que cruje bajo mis pies y sigo sin poder mantener su mirada que clavó en mí desde que salí de la boca del Metro. Después de tanto tiempo, su mirada me sigue intimidando porque me niego a confesarle que puse el listón tan alto sólo para gustarle a Él.

Antes, muerta que reconocerlo.

No es para niñas“, me dije la primera vez que sentí CLASSIQUE, por eso Él no había vuelto todavía a mi vida. Y 1993, el año del lanzamiento de la fragancia de JEAN PAUL GAULTIER, se me antoja lejos, muy lejos, y muy niña todavía. Incapaz de entender lo que tenía ante mí. Nada escabroso. Detesto las historias morbosas. Son vulgares y no me van. Pero no he podido evitar el silencio o la distancia, mucho más evocador y mucho más libre.

El amor romántico siempre me pareció transgresor por lo que tiene de libre. La libertad absoluta, eso es lo que de verdad me interesa. Un corsé que reivindica la libertad de las formas rotundas y redondas del cuerpo femenino, y que es capaz de reinventarse porque su esencia no caduca nunca. Y un nombre, CLASSIQUE, que para nada hace pensar en transgresión, y que es el producto de la imaginación de un genio de la moda, JEAN PAUL GAULTIER.

EDICIONES LIMITADAS CHINESE DRESS 2001 Y CORSÉ COUTURE 2005

Homenaje a la mujer en estado puro, se muestra ante nosotros como un icono para la eternidad. Un accesorio sacado del Dadaismo transformado en símbolo de poder que hace gala de su capacidad para cambiar mentalidades. Un icono que se brinda a la fantasía y que se casa con la Alta Costura sabiendo que siempre serán un matrimonio bien avenido.

EDICIONES LIMITADAS ROCK STAR 2005 Y BIEN ROULE 2005

Suena una versión de ALL THE MATTERED de ALMADRAVA y pienso en ese momento de intensidad antes del desfile o antes de mi cita inevitable. Con la frase “nadie escapa a su propio destino”  me sorprendió mi madre una mañana de confidencias sin censuras. Todavía resuena en mis oídos.

Por fin, llego a su lado. Me acerco con la clara intención de que perciba mi perfume. Le doy un único beso en la mejilla, que devuelve a su vez, y le pregunto: “¿Qué te parece? Él sabe que me refiero a la fragancia y que nunca le revelaré su nombre, como también sabe que nunca le hablaré de amor.

Se toma su tiempo para contestarme y vuelve a acercarse, esta vez con con la intención de apreciar mejor el aroma de mi perfume: “Muy suave“, dice. ¿¿¿MUY SUAVE??? No estoy muy segura de que el perfumista JACQUES CAVALLIER tuviera la intención de crear precisamente una fragancia “suave” con CLASSIQUE, tan francesa ella… con esas notas de rosa, ylang-ylang, vainilla y las maderas ambarinas… No, no creo que su intención fuera la de crear una fragancia “suave“, sino un elixir embriagador ante el cual, los amantes sucumban sin darse cuenta. Astutos, los franceses.

Sigue sin ser consciente de sus sentimientos y no seré yo quien le abra los ojos.
CUALQUIER PARECIDO 
CON LA REALIDAD,
ES PURA COINCIDENCIA

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