1274 Views |  Like

PIENSA EN ROSA, SIEMPRE

En pleno mes de mayo, la vida no puede ser de otro color más que ROSA. Pero frente a todos los que se han quedado en el lado amable y tópicazo de este tono, yo siempre le veo un punto transgresor, se mire por donde se mire. En pleno movimiento surrealista de los años 30′, la visionaria diseñadora Elsa Schiaparelli bautizó con el nombre de Shocking Pink a ese tono rosa subido y vibrante que no llega a ser fresa, ni magenta, ni fucsia, pero que anima la piel y sube la moral en cuanto lo tienes cerca. 

Ya sabéis a qué tono me refiero. Ese que todos los diseñadores echan mano después de pasar la resaca del color negro con el que inundan las pasarelas en determinados momentos y al que María Vela Zanetti denomina “Rosa Mejicano” en su artículo del mes de junio publicado en Vanidad, “Un blanco y negro muy 

negro”.

En 1946, la cantante francesa Edith Piaf (con)movía al mundo entero con su canción La Vie en Rose, como si 

fuera un mantra a recordar para siempre o una filosofía de vida o, casi un himno. Como proclamaba en los 80′ y 90′ otra cantante, Grace Jones. ¿Acaso alguien puede recordar a 
Grace Jones cantando otra canción que no sea esta? Estará en nuestro inconsciente colectivo para siempre.
El cine de los años 50′ tenía un sólo lema Think Pink. Las películas del momento mostraban 
heroínas que resolvían casos, eran dueñas de sus vidas y conseguían la pareja que querían 
gracias a su inteligencia, su sensibilidad, y una autoestima que ya la quisiera yo para mí. Todo 
esto, sin que el dobladillo de su falda se deshiciera, el eyeliner se volviera una mancha

negra que emborronara su belleza y la barra de 

labios permaneciera inalterable. Nunca en la historia del cine se ha vuelto a mostrar personajes femeninos que fueran dueños de sus propias vidas tanto como en la década de los 50′ y bajo el lema Think Pink, lo que resulta transgresor en sí mismo porque a partir de los 70′, ya nunca más se han escrito papeles en los que las protagonistas femeninas no sufran algún tipo de violencia de género.

Ninguno, hasta ahora. Si exceptuamos el personaje de Amelie, que es otra película que bien podría suscribir el lema Think Pink. Quien la haya visto, me dará la 

razón. ¿Hay algo más transgresor que conseguir realizarse en la vida haciendo gala y uso de todo lo que se considera típicamente femenino, como el color rosa? A partir de ahora, a la feminidad más absolutamente pura la voy a denominar Pink Power, aunque los gays hayan querido hacerse con estas dos palabras en forma de lema. 

Ellos sí que saben; se adueñan de algo que nos corresponde al sexo femenino por el simple hecho de ser mujeres, pero de lo que no hemos hecho reivindicación alguna. ¿Lo veis como el color Rosa sí es transgresor? Si el movimiento gay se identifica con este tono, es porque lo es. Si no, hubieran utilizado cualquier otro color. Con todas estas razones, no podía dejar que pasara mayo sin hacerle mi particular homenaje a este beauty tone. Y lo hago en forma de tendencia de belleza. 

El desfile de Krizia mostraba la cara más favorecedora de esta tendencia. Esta forma de utilizar el color, buscando resaltar sólo lo bueno de los rasgos femeninos para dulcificar la expresión y sacar las luces del rostro, es perfecta para cualquier tipo de piel y color de ojos y pelo. 

Si un color es capaz de disimular todo lo malo en favor de todo lo bueno que hay en una misma, es transgresor sí o sí, porque ningún otro tiene ese poder de transformación (o mutación). Así que, ya sabes, hazte ahora mismo con esa paleta de color que salvará tus momentos más bajos y potenciará tu parte positiva. 

Una sugerencia es esta paleta de Bobbi Brown Pink Raspberry Face Palette, de su colección de primavera 2008. O mejor, hazte con toda su colección Pink Raspberry, por si después no encuentras estos tonos.

Guerlain también ha sacado unos tonos de labiales que no hay que perderse. Son los nuevos KissKiss Stick Gloss, Candy Pink 960, Cherry Pink 961 y Berry Pink 963. Brillo extremo y colores maravillosos como los de las Rosas. 

Roberto Siguero, make-up artist de Lancôme, nos da la clave de esta tendencia: “Se ha visto mucho en las pasarelas internacionales. Está muy en boga unir las sombras de ojos a los coloretes, difuminando hacia las sienes. Lo vemos muy bien en el desfile de José Castro, que ha creado el maquillador Víctor Álvarez. En este caso, como el diseñador mostraba una colección basada en el color rosa vivo, se han utilizado estos mismos tonos en todo el maquillaje. Después, una boca roja, eyeliner negro marcado y pestañas postizas. La sombra dorada del párpado móvil está utilizada como iluminador para sacar luz a los ojos. El punto final lo pone la forma en la que están recortadas las pestañas postizas, que en este caso siguen la línea natural del ojo de cada modelo para evitar hacer el ojo rasgado. Se ha buscado dar un efecto de muñeca y hay una clara influencia de la gheisa japonesa.” No entiendo que las revistas femeninas no le hayan dado unas cuantas páginas a este color exclusivamente.  Yo no dudé en utilizarlo como color corporativo, ni por un momento, y siempre junto al negro, que es su mejor pareja. Ya hablaremos del color negro cuando toque.

SIN DUDA, EL ROSA ES MI COLOR
Si te ha gustado, compártelo...