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PROFUMO, LO FIRMA ACQUA DI PARMA

Lo que iba para unos días se ha convertido en mes y medio. Es lo que tienen los accidentes. Prácticamente, estoy casi bien. Bueno, lo que estoy de verdad es deseando volver a darle a la techa para contaros mil cosas que bullen entre el teclado de mi ordenador y mi cabeza. Empezamos. Hay unas cuantas firmas magníficas que representan la excelencia porque desde siempre han cuidado y mimado cada detalle de sus productos. Así es Acqua di Parma y su Profumo, una fragancia que pertenece a la familia de los Chypres y que ha nacido de una revisión de los grandes perfumes clásicos. En mi opinión, decidirse por un Chypre es toda una declaración de intenciones y un puro manifiesto estético. ¿Por qué digo esto? Porque cuando una firma de perfumería vuelve la vista a los grandes perfumes que han marcado historia inevitablemente optan por esta familia olfativa, y no es por casualidad. El término Chypre fue acuñado por François Coty en 1917 para agrupar las fragancias basadas en una o más de las siguientes materias primas: musgo de encina, labdano y pachuli. 

Profumo no se priva de ninguna de estos tres ingredientes, pero le ha añadido en las notas de salida bergamota, ylang-ylang y peonía, que son femeninas por naturaleza. Más flores para su corazón: jazmín y rosa búlgara. Y a partir de aquí, comienzan a desplegarse las notas que van a diferenciar lo que podría ser una fragancia floral (buena, eso sí) y la convierte en una fragancia con un aura de atemporalidad, pero de misterio a la vez. ¿Puede un olor resultar misterioso? Pues sí. No sé por qué los ámbares y las maderas 

aportan misterio a una fragancia (al 
igual que el almizcle y el ámbar mezclados me resultan tremendamente sensuales). En Profumo encontramos absoluto de labdano, vetiver, pachuli, sándalo y musk. Resultado ma-ra-vi-llo-so. 

El diseño del frasco se inspira en la época de mayor esplendor de las fragancias Chypres, el Art Decó, con sus formas redondeadas, la tapa con el sello de la casa y su opción con el clásico vaporizador de “pera” de los perfumes clásicos. 
Y como no podía ser de otra manera, un perfume de esta categoría tiene que ir forzosamente acompañado por una crema de cuerpo. Lógico ¿no? 
¡No lo vas a mezclar con una hidratante diferente! Eso es algo que hay que tomarse en serio si no quieres distorsionar la fragancia original. De verdad, merece la pena utilizarlas. Fijaos en el nombre de ésta Crema Suntuosa para el Cuerpo. Toda una 

invitación al disfrute. Pero lo mejor está en su interior gracias a su ingrediente estrella, la manteca de Karité. Os va a encantar.

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